2 de Abril - Día del Veterano y Caídos en la Guerra de Malvinas

MalvinasHoy compartimos con los alumnos y docentes del Nivel Medio, un emotivo homenaje a los héroes argentinos que defendieron la Soberanía de las Islas Malvinas Argentinas, con el doloroso recuerdo de esa parte de nuestra historia que ha dejado heridas... imposible de sanar.

Queremos invitar a la comunidad educativa del Sagrado Corazón, a leer las palabras alusivas que dieron apertura al acto conmemorativo, en el cuál se vieron imágenes de los jóvenes en las Islas y compartimos testimonios de ex combatientes, muy conmovedores.

Finalizamos escuchando la versión de la Marcha de Malvinas adaptada por el Prof. Pablo Salvatierra, en la voz de nuestros jóvenes que nos llena de emoción y compartimos en este espacio.

Agradecemos a las Prof. Victoria Bocco y Graciela Saharrea por el respetuoso homenaje.

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Reunidos en esta conmemoración en el Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en Malvinas, queremos recordarlos y honrarlos con palabras que permitan reflejar la entrega de nuestros soldados Argentinos. Lo sucedido en el año 1982 nos hace reflexionar acerca de la importancia de conocer nuestra historia para entender nuestro presente y comprometernos con nuestro futuro.

Quiero, en primer lugar, expresar brevemente los sucesos que marcaron un antes y un después en la Historia de nuestro país.

Desde el año 1833 nuestras Islas Malvinas estuvieron ocupadas por los británicos y los reclamos Argentinos acerca de su soberanía sobre esas tierras nunca tuvieron éxito.

En el contexto del “Proceso de Re-organización Militar”, ejercido bajo un régimen dictatorial desde el Golpe de Estado de 1976, Argentina ocupó sus tierras usurpadas en las Islas Malvinas luego de vencer una débil resistencia británica el 2 de abril de 1982.

La reacción de Gran Bretaña no se hizo esperar. El 1 de Mayo las fuerzas británicas iniciaron el bombardeo aéreo y el 2 de Mayo, la Armada de ese país hundió el crucero General Belgrano. La guerra había comenzado.

Con el paso de los días comenzó a sentirse que nuestros soldados estaban siendo lastimados y que íbamos perdiendo. La mayor parte de nuestro ejército estaba formado por jóvenes inexpertos que, sin apoyo de tecnología bélica, fueron al frente y dejaron la vida en la lucha por la soberanía territorial.

A mediados de Junio, la tecnología de guerra y el entrenamiento de los soldados británicos junto con el apoyo de EEUU y la OTAN, hicieron que el desenvolvimiento de Gran Bretaña fuera notablemente superior, obligando a Argentina a presentar su rendición el 14 de junio del mismo año.

Con el fin de la contienda llega también el fin de la dictadura militar.

La Guerra de Malvinas es una historia plagada de desventuras personales, errores políticos, ignorancia diplomática e improvisación militar. La historia de las Islas, es una historia de usurpación, de arrebato, pero, sobre todo, una herida abierta en el corazón de muchos argentinos, que murieron por defender ese suelo tan extraño y querido, para que flameara nuevamente allí nuestra bandera.

Pero hoy, no queremos hacer un culto al territorio perdido sino recordar y conmemorar, en un acto de respeto y empatía, a todos los jóvenes soldados que participaron de una guerra que, en medio de tanto conflicto, dejó dolor y heridas en una Argentina que es nuestra obligación construir.
La sumatoria de errores y horrores no logran empañar la entrega, abnegación y el valor de quienes entregaron con sacrificio sus vidas. Un reconocimiento al honor, que perdura por sobre las circunstancias y la temporalidad del hecho histórico.
Sin duda, la situación del país en aquella década merece ser analizada, estudiada y comprendida para que no vuelva a suceder.

Nosotros, que creemos en la democracia y sus instituciones, tenemos la consigna y la responsabilidad de transmitir los valores de la misma como forma de promover la libertad y la igualdad entre todos los hermanos que formamos esta patria.

Probablemente haya muchas razones, y cada uno de nosotros tenga las propias, para tomar partido en una situación interna tan dolorosa del pasado, pero las heridas no tienen que servir para eso, sino que deben convocarnos a la obligación de hacernos cada vez más sólidos en los valores que queremos vivir.

Que esta conmemoración sirva no solo para un protocolo de silencio, sino, y en primer lugar, para que cada uno de los que conformamos la comunidad del Sagrado Corazón, asumamos el compromiso de sacar adelante a nuestra Argentina

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